Mi camino hacia la independencia
Los inicios: de un pasatiempo a un sueño (2010 – 2015)
La historia de Gina Cerámicas comenzó en 2010, en el segundo piso de mi casa en Puerto Montt, donde antes estaba la sala de estar. Empecé dando clases de mosaico a un pequeño grupo de amigas, compartiendo lo que sabía con mucha pasión.
Pronto entendí que esto podía crecer: organicé un horario, diseñé un método y formalicé mis talleres. Me capacité en nuevas técnicas y hasta invité a otros talleristas para ampliar la experiencia de mis alumnas.

Mi camino hacia la independencia
Los inicios: de un pasatiempo a un sueño (2010 – 2015)
La historia de Gina Cerámicas comenzó en 2010, en el segundo piso de mi casa en Puerto Montt, donde antes estaba la sala de estar. Empecé dando clases de mosaico a un pequeño grupo de amigas, compartiendo lo que sabía con mucha pasión.
Pronto entendí que esto podía crecer: organicé un horario, diseñé un método y formalicé mis talleres. Me capacité en nuevas técnicas y hasta invité a otros talleristas para ampliar la experiencia de mis alumnas.


Un paso clave fue empezar a fabricar mis propios azulejos, ya que en la zona no había dónde comprarlos. Eso me llevó a invertir en mi primer horno, abrir un pequeño punto de venta y descubrir la emoción de emprender con mis propias manos.
En 2015 gané el fondo Lucas para Emprender, lo que me permitió comprar mi segundo horno y dar más solidez a mi proyecto.

Un paso clave fue empezar a fabricar mis propios azulejos, ya que en la zona no había dónde comprarlos. Eso me llevó a invertir en mi primer horno, abrir un pequeño punto de venta y descubrir la emoción de emprender con mis propias manos.
En 2015 gané el fondo Lucas para Emprender, lo que me permitió comprar mi segundo horno y dar más solidez a mi proyecto.
El descubrimiento de la cerámica gres y el torno alfarero (2016 – 2020)
Mi inquietud por aprender me llevó más lejos. Viajé constantemente para formarme en cerámica, hasta llegar al Conservatorio Grassi (Buenos Aires, 2018), donde perfeccioné técnicas y confirmé mi amor por este oficio.
Ese mismo año descubrí la cerámica gres gracias a la profesora Hanny Bergen, en Puerto Varas. Fue un punto de inflexión: me apasioné con este material y postulé a un fondo de Sercotec, con el que adquirí mi horno de alta temperatura, el que uso hasta hoy.


Durante la pandemia, lejos de detenerme, aproveché para practicar intensamente, tomar clases online y atreverme con el torno alfarero. Con esfuerzo compré mis primeros tornos eléctricos y comencé a producir piezas únicas que unían técnica, creatividad y pasión.
Crecer en comunidad: la tienda-taller Los Esteros (2021 – actualidad)
Con la experiencia adquirida y el amor por este camino, en marzo de 2025 di un nuevo paso junto a cuatro amigas artesanas: arrendamos un espacio y nació la tienda-taller Los Esteros en Puerto Montt.
Allí reunimos oficios como vitrales, textiles reciclados, vivero y telares en madera, en un espacio de colaboración, aprendizaje y respeto por el medioambiente. No es solo una tienda: es un lugar donde creamos comunidad, compartimos conocimientos y fomentamos un consumo consciente.


Hoy, lo que empezó en 2010 como un pasatiempo en mi casa es mi proyecto de vida: un camino de esfuerzo, perseverancia y creatividad que se refleja en cada clase de cerámica gres y en cada pieza que sale del torno alfarero.
